Club de Reparadores, la idea argentina para combatir la cultura del descarte

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EFE | Cris Terceiro | Buenos Aires, 31 dic 2016

Argentina genera anualmente unas 14,6 millones de toneladas de residuos, una cifra que ha animado a dos jóvenes emprendedoras a crear el Club de Reparadores, una iniciativa colaborativa que reivindica los oficios tradicionales y la reparación de los objetos como alternativa para cuidar el planeta.

Este “evento itinerante de reparación colectiva” pretende “reivindicar la reparación” y la “autorreparación” como alternativa al modelo de “producción, consumo y descarte” que predomina actualmente, explicó a Efe Melina Scioli, una de las impulsoras del proyecto.

La filosofía del Club de Reparadores es sencilla: todo tiene arreglo.

Para su puesta en marcha, Melina y su socia escogen espacios eminentemente barriales, hacen un recuento de los artesanos de la zona para animarles a colaborar y, ya con las manos en la masa, cada participante llega, registra su objeto y se le asigna un especialista, un voluntario reparador que pueda dar soporte y enseñar a reparar el objeto en cuestión.

Todo sin interés económico de por medio, ya que el evento es cien por cien gratuito y pretende aprovechar las cualidades de cada persona para una tarea y ponerlas en común con las necesidades de otras.

“No es un ‘service’ itinerante, es un espacio donde uno puede aprender del otro a arreglar esos objetos”, agregó Scioli, quien confesó que suelen pesar cada objeto “para poder calcular el impacto” que tiene para el planeta no desecharlo.

Especialmente en un país con unos 40 millones de habitantes que genera alrededor de un kilo de residuos por ciudadano al día, es decir, unas 14,6 millones de toneladas al año, según estimaciones del Ministerio de Ambiente argentino.

Conscientes de la dificultad de poder hacerse con determinadas piezas y repuestos, el Club de Reparadores cuenta además con la ayuda de una impresora 3D y un modelista que diseña ‘in situ’ los recambios necesarios en cada momento sin dar posibilidad a excusas para abandonar el propósito.

De esta manera quieren también fortalecer los oficios tradicionales: como la marroquinería, la carpintería o la costura, entre otros; pero también “poder fusionarlos con tecnologías más disruptivas” y aprovecharlas para poder dar solución al problema.

Con 21 ediciones en poco más de un año y más de 1.000 objetos reparados, entre aparatos eléctricos, libros, juguetes de todo tipo o remiendos de costura; el éxito de la iniciativa ya está consolidado.

Marina Pla, la otra impulsora del proyecto, aseguró a Efe que están muy satisfechas con la rápida evolución de la iniciativa.

Ambas tenían experiencia en torno a la problemática de los residuos en la ciudad de Buenos Aires y eran conscientes de que son muchas las ocasiones en que es más caro reparar un objeto que comprar uno nuevo.

Ese conocimiento fue un poco la “inspiración” perfecta para enfocar la reparación “como un paso previo a la generación del residuo” y una “estrategia para alargar la vida útil de las cosas”.

“Mucha gente interpreta el proyecto desde la perspectiva de una crisis económica en Argentina y la reparación como una solución a ese problema. Y nosotros lo aplicamos más como una solución a ese modelo de crisis de consumo que promueve tan fácilmente el descarte”, detalló Pla.

Una cadena acelerada de consumo y descarte que para las emprendedoras -de 30 y 35 años, respectivamente- puede relajarse “poniendo un espacio común y herramientas” para poder encontrar soluciones entre todos.

Ambas señalan que lo mejor del Club de Reparadores es “la celebración” que se produce en torno a la reparación, una experiencia “muy reconfortante y linda” que “fortalece el músculo comunitario”.

Ahora, sus esfuerzos están puestos en promover la realización de ediciones independientes que lleven el Club de Reparadores por toda la geografía argentina, y también al exterior.

Tras las experiencias positivas de Córdoba (centro), Bariloche (sur) o Río Negro (sur), así como las realizadas en colaboración con agrupaciones de Uruguay y Estados Unidos, sus esfuerzos se centran en generar una guía paso a paso que facilite la réplica de la iniciativa.

“Los ingredientes para el Club de Reparadores están en todos lados. Se trata únicamente de reunir una cantidad básica de herramientas, poner a disposición un lugar y convocar personas que sepan y tengan ganas de reparar y aprender”, concluyó Pla.


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